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Abrieron The High Heels, un grupo de
Lisboa al que ya he visto en varias ocasiones y que ha conseguido
el respeto de casi todo el mundo gracias a sus conciertos con un
repertorio propio con influencias de Sonic's Rendezvous Band, Hellacopters,
Gluecifer o Zen Guerrilla. Esta vez sin embargo estuvieron algo
más tranquilos que en otras ocasiones, algo menos intenso
de lo que viene siendo habitual.
Tras ellos salieron The Parkinsons que volvían a su tierra
y fueron profetas en ella, todo el mundo se rindió al auténtico
punk 77 de este grupo formado por 3 portugueses (2 ex-Tedio Boys)
y un batería escocés. Sus canciones como no podíamos
esperar otra cosa no engancharon por su virtuosismo ni por su originalidad
sino por su energía y el enorme espectáculo que dieron
sobre el escenario. Tras ver las convulsiones de su cantante, Afonso
Pinto, el paseo que se dio por la baranda del segundo piso (unos
7m. de altura) y sus evoluciones en el escenario fue imposible no
pensar en Iggy Pop. Toda una descarga de punk rock de la vieja escuela
demostrando que cuando se toca con convicción este género
puede resultar tan explosivo como en 1977.
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