Detroit
se ha convertido en un lugar de culto en Inglaterra gracias
sobre todo a Jack White y el espectacular éxito de
los White Stripes, así que este concierto se anunciaba
orgullosamente como la primera presencia de los indiscutibles
reyes del garage rock de Detroit en Manchester. Si ya tenían
esta consideración antes del concierto, después
del mismo todos podíamos afirmar que se la tienen bien
ganada.
Dejando a un lado modas y propaganda podemos afirmar sin
temor a exagerar que los Dirtbombs de Mick Collins son una
muestra perfecta de todo lo mejor que Detroit ha dado al mundo
de la música, MC5, Mitch Ryder and The Detroit Wheels,
la Motown y los demás rugidos de la ciudad del motor
acompañan a Mick y los suyos en cada escenario que
pisan. Para que esto no se quede en palabras propias de una
hoja promocional la demoledora formación en directo
con dos bajos y dos baterías se encarga de transformar
los elogios en brutales descargas de garage rock trufado de
soul, de groove y de funk que convierten cada concierto en
un ejercicio gospeliano.
Por si no fuera poco, el repertorio se basó sobre
todo en su segundo disco "Ultraglide in Black",
un homenaje a la música negra americana repleto de
versiones de los más grandes. Así pudimos disfrutar
sobre el escenario del Night and Day de revisiones magistrales
de "Underdog" de Sly & the Family Stone convertida
en una adrenalínica pieza de garage rock, funk tosco
y sentido en "Kung Fu" (Curtis Mayfield) o auténtico
rock n'roll vía Phil Lynott en "Ode to a black
man". También sonaron temas del nuevo trabajo
que presentaban en esta gira como "Motor City Baby"
primer single del LP que es una oda más a su ciudad
natal y que presentó una base rítmica realmente
espectacular.
Mención aparte merece el trabajo de los dos baterías
que si bien en disco no llega a apreciarse del todo en directo
ofrece una contundencia tremenda al sonido de los de Detroit
con una sincronización entre ambos realmente sorprendente.
Los dos bajos constituyen el condimento perfecto a una sección
rítmica tan brutal para dejar todo el protagonismo
a la imponente figura de Mick Collins armado con su guitarra
y su espectacular voz dispuesto a conducir a la audiencia
al mismo estado de agitación que le llevó a
él a acabar con 5 cuerdas, sin correa y destrozando
junto con el resto de la banda las dos baterías.
Abrieron la noche The Wandering Step un grupo de Preston
totalmente desconocido para mí y que mostró
muy buenas maneras sobre el escenario con un sonido muy clásico
de pop guitarrero con ligeros toques de Americana. |