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El precioso pueblo de Liérganes y en concreto el bar
Los Picos es uno de los lugares más especiales que
conozco para acudir a un concierto y en los últimos
meses su leyenda ha crecido aún más al recibir
la visita de grandes grupos como The Seeds, The Cynics o Los
Coronas. Esta vez la velada también prometía
ser interesante con la presencia de los norteamericanos The
Forty Fives y de los bilbainos Los Paniks, dos propuestas
diferentes con un mismo objetivo, divertirse.
Abrieron fuego Los Paniks con su rocknroll cavernario
y primitivo, poco se puede decir de ellos, si te gustan Billy
Childish, Alex Chilton, los Saicos, the Sonics o los Cramps
disfrutarás con su directo. Con formación de
trío y un sonido básico, basado en acordes cavernícolas
y alaridos deseperados convencieron a la gente que en ese
momento se acercó al escenario. Me pareció que
quizá su mejor momento fue la versión de Los
Saicos La fuga de Alcatraz.
Después de este buen comienzo y con bastante gente
ya en la sala, el ambiente para the Forty Fives era muy propicio
y los de Atlanta no defraudaron. Con una formación
con guitarra, bajo, batería y teclado salieron a matar
desde el primer tema. Su sonido es una apuesta segura, una
amalgama de sonidos británicos en la que sobresalen
los kinks más beat y los primeros the Who, garage americano
desde los Sonics hasta los Cynics y una contundencia en su
sonido que los acerca a referentes mucho más actuales
como the Mooney Suzuki o los neozelandeses the D4.
Durante todo el concierto mantuvieron un nivel altísimo
consiguiendo que la gente se moviera pese a que sus temas
no eran conocidos entre el público. Mención
especial para el teclista, un auténtico loco que transmitió
su entusiasmo al público más cercano a él
invitando a más de uno a tocar la pandereta y a cantar
con él. Los juegos de voces entre el guitarrista, bajista
y batería fueron otra sorpresa y una buena muestra
del sonido tan profesional de esta banda. Tras media hora,
dos cuerdas de guitarra de rotas y una versión de los
Sonics (Boss Hoss) los de Atlanta se retiraron
aunque tan solo por unos minutos, lo que tardó su guitarrista
en cambiar una cuerda. Al final este bis duró más
de 20 minutos e incluyó versiones de Real kids (All
Kindsa girls) y The Who (The Kids are alright)
convenciendo por completo a los que nos acercamos allí
de que había merecido la pena.
Recomendados al 100% si pasan por tu ciudad!!
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