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En algunos discos las palabras, las sensaciones y las emociones
están por encima de la música, aunque quizá
eso dependa de la lectura personal de cada uno. Yo en este
caso tengo clarísimo qué es lo que hace interesante
este trabajo de Ainara leGardon. Podríamos pasar muchísimo
tiempo intentando etiquetar este disco, hablando de slow core,
de folk, de pop o de los nombres que aparecen en la grabación,
no en vano las apariciones de Carlos Torero (Radio Futura)
en la percusión y Joe Skyward (Posies o Sunny Day Real
State) en el bajo además de la producción de
Chris Eckman (The Walkabouts) ya serían motivo suficiente
para que mucha gente se interesara por este trabajo. Sin embargo
y por suerte, todo esto son argumentos menores cuando se confrontan
a la increíble sensibilidad que emana de este disco.
Letras que hablan de despedidas, de abandonos, de interminables
y solitarias carreteras que no conducen a ninguna parte, de
temas tan tópicos como inevitables y evocadores, que
son desgranados con dulzura, sin prisa y con una voz tan cálida
que en ocasiones las tristes historias de las letras suenan
a cuento infantil y te llegan a hacer sentir en paz. Desde
el lamento iniciático de "In the mirror"
hasta la última nota de "14 hours" pasamos
por toda esta serie de sensaciones, haciendo paradas en el
precioso estribillo de "Dreaming 'bout you", en
la sobrecogedora "I saw the light on" en la que
la voz de Ainara se bate en duelo con una instrumentación
desnuda dirigida por un cello o en "Love in a box"
donde se escapa un ligero atisbo de rabia contenida y donde
la voz de Ainara abandona en cierta medida su dulzura para
mostrar un registro mucho más firme. El viaje ha merecido
la pena.
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