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Jean Paul Special. Una rosa con sus espinas

(María Gutiérrez, Fotografía: Archivo)
Pocas veces un disco te golpea y te acaricia de la forma en que lo hace "The Recall Code", canciones como las que componen este disco se deslizan por tus oídos y te susurran letras duras, punzantes e inteligentes. No siempre hay que gritar para que te escuchen.

¿Cómo definiríais vuestro proyecto de grupo?
Una píldora agridulce. Una rosa con sus espinas. Algo que empuja los límites del Pop hasta moverlo hacia territorios donde no suele estar muy cómodo, o sea, hacia lo culto, la crítica social y política, hacia un producto que exige un esfuerzo por parte del oyente, una música que requiere que su público tenga el afán de conseguir placer como resultado de haberlo buscado en vez de recibirlo de forma pasiva. Es esa música que existía en los años 70, la que entendía un público nutrido de buenos sonidos y melodías, un fenómeno que explotaron los Beefheart, los Bowie, los ‘afterpunks’, los que sabían que existieron los Velvets, y que entendían, en lo esencial, el espíritu del ‘underground’.

Tras vuestro album hay un gran trabajo intelectual que va más allá del puro trabajo musical. ¿El hecho de que vuestras letras aparezcan reproducidas en el libreto de The Recall Code significa que consideráis importante enviar un mensaje a vuestro público?
Sí, es muy importante. Hasta la música más aparentemente banal contiene bastante mensaje, aunque sea simple y esté fuera del control de las primitivas mentes responsables de su creación y divulgación. Un 99,99% de lo que se puede oír, por ejemplo, en la radio comercial, tiene un mensaje, casi siempre una invitación a infectarse con el espíritu crapuloso que rige las vidas de sus autores. Para nosotros el reto no es simplemente enviar un mensaje, sino afilar su sentido, controlar sus connotaciones, y encajarlo bien en su contexto musical, sea nuestra intención narrar, fomentar el debate, o hacer reír.

Además de vuestra faceta como músicos parece que os interesan otros movimientos culturales, en vuestro disco habláis del “artista apátrida”. ¿Desarrolláis alguna otra actividad artística o simplemente se trata de curiosidad intelectual?
Experimentamos con muchas formas expresivas. Juan es diseñador y trabaja con las artes plásticas. Yo era periodista en Londres y escribo sin apenas publicar nada desde que era niño. Los dos queremos más tiempo ahora para nuestros proyectos alternativos a la música.

La grabación de vuestro anterior album, Lovely Cardoons, la realizasteis con la ayuda de un ordenador. ¿Cómo ha sido la grabación de The Recall Code en este sentido, y qué papel juegan las nuevas tecnologías a la hora de grabar vuestros temas?
El ordenador, en nuestro caso un Macintosh, y los programas para secuenciar, mezclar, programar y crear sonidos han sido y van a seguir siendo primordiales para nosotros. No entiendo cómo aún hay músicos que quieren grabar pero que no han descubierto la calidad y la libertad que ofrece el ordenador, a un precio muy asequible. Sí, es verdad que hay que pasar un tiempo a veces largo de aprendizaje y esto puede estorbar al noble cantautor que quiere llegar al estudio con su guitarra y concentrarse solamente en cantar y tocar.

The Recall Code transmite una gran madurez y serenidad, es un trabajo casi redondo. ¿Teníais vosotros una idea clara de lo que queríais o David Sheppard os ayudó a encontrar el sonido adecuado?
David, sin duda, trajo su ‘redondeador’ hasta Valencia y pidió nuestro permiso para biselar algunos ángulos que habíamos acentuado demasiado. Ahora sabemos aplicar la teoría de que ‘menos es más’.

Tratáis de que vuestra no se encuadre dentro de un estilo en particular, vuestros temas suenan a cosas tan clásicas como Tom Waits o Leonard Cohen, y a otra tan actuales como Portishead o Morphine. ¿Qué es lo que escucháis habitualmente?
Hay tantas cosas buenas en este momento y hemos disfrutado mucho de recientes discos de The Czars, Dominique A, Fruit Bats, Calexico, Smog, y sí, Tom Waits también. Cada semana siento la necesidad de descubrir cosas del pasado que se me habían escapado, y en los últimos años he encontrado a gente como Tim Buckley, Michael Chapman, Ivor Cutler, Superelvis, The Incredible String Band. No obstante, cada x meses debo volver a escuchar unas referenias imprescindibles como Astral Weeks, Marquee Moon, Low (Bowie), Hank Williams, Jim Reeves, Edith Piaf, Jake Thackray, Roxy Music, Serge Gainsbourg....

En relación a la pregunta anterior, ¿cómo veis el panorama musical actual, tanto dentro como fuera de España? ¿Creéis que se está abriendo de nuevo el mercado para los grupos pequeños?
Como he dicho, estamos en una edad de oro para la actual música independiente en cuanto a la cantidad de cosas de buena calidad. En cambio, entre la enorme diversidad, el impacto de la tecnología de grabadoras de CD y mp3, y los precios abusivos del producto, ya no hay un mercado que alimente a los músicos. Lanzarse significa patinar sobre 3mm de hielo y tener que saltar desde esta superficie para romper un techo de cristal que está fuera del alcance de casi todos. Todos los nuevos, o caemos al agua gélida, o nos quedamos en las orillas tocando para los amigos.

Vuestros primer disco careció promoción, el nuevo aparece en más medios y se distribuye mucho más. ¿Estáis obteniendo los resultados esperados? ¿Qué tal es la relación con vuestra discográfica?
Tenemos una alta valoración del trabajo del sello Zebra, un ‘one-man show’ de Vicente Martínez. Ha promocionado bien el disco. No podemos explicarnos, en cambio, el pobre rendimiento de la distribuidora El Diablo, que nos ha fallado una y otra vez, primero al no tener el disco en las tiendas hasta 12 días después de su lanzamiento, con lo que se perdió el factor ‘impacto’ del tiempo y dinero que el sello y nosotros echamos a la promoción inicial, y después al no esforzarse en poner pegatinas en la portada para remediar un error de impresión que dejó a la portada sin el nombre del grupo (otra cosa que no nos ha gustado después de cuidar y pulir el disco durante casi dos años). Otra cosa que nos ha molestado muchísimo ha sido la actitud de las tiendas FNAC que no han respetado un acuerdo entre nosotros, el sello, y la distribuidora para sacar el disco con un precio ajustado de menos de 10 euros. Los FNAC han incluido su propia plusvalía en su precio de 12,50 euros, y han ignorado mi petición de bajar este precio. ¡Un insulto para nosotros y sus clientes! Los trabajos mal hechos y los descaros socavan los esfuerzos y merman el ánimo.

¿Os consideráis un grupo de directo o por el contrario os sentís más cómodos en el estudio? ¿Tenéis planes para tocar en directo?
Las dos cosas son muy distintas, especialmente para JPS. Nos gustaría estar tocando ahora mismo, de hecho hemos tocado conciertos de calentamiento pero las vidas que tenemos y la distancia geográfica entre Juan y yo (son más de 100 km) dificulta mucho el alargar la promoción más tiempo. También, hay otros proyectos para empezar y yo, por lo menos, estoy más a gusto componiendo y grabando.

¿Cuáles son los planes de futuro del grupo? ¿Pensáis seguir en la línea marcada por vuestro último album o actuáis de manera más espontánea?
Hay un tercer LP en marcha y otros proyectos también. La variedad y el cambio son muy importantes en todo esto. Esperamos sorprendernos a nosotros mismos con futuros trabajos.

Links Relacionados
Jean Paul Special
Zebra Records


Discografía

"Lovely Cardoons"
Autoeditado, 2001

"The Recall Code"
Zebra Records, 2003