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Hedwig and the Angry Inch
(María Gutiérrez)

Título: Hedwig and the Angry Inch
Año: 2001
Director: John Cameron Mitchell
Intérpretes: John Cameron Mitchell


Hedwig es un film que nace a partir de una historia curiosa, pero a la vez cotidiana, que ya contaba con legiones de seguidores mucho antes de ser rodada. Y me explico, parte de la idea que tienen el director John Cameron Mitchel y el músico Stephen Trask (que ha colaborado con bandas como Type O Negative) alrededor de 1994.
La película gira entorno a Hedwig, un personaje que se autodenomina como una “internacionalmente ignorada estrella del rock”, que nace como un chico en la Alemania del Muro de Berlín, donde su única forma de evasión es el rock and roll de Bowie, Lou Reed y similares. Es allí donde se ve forzado a cambiar de sexo para así poder salir de Alemania y casarse con un soldado americano.
Así se convierte en Hedwig, pero la operación no queda del todo bien, quedándole así la traída y llevada Angry Inch. El colmo de sus desgracias viene cuando su marido la deja tirada en Kansas. Su problema es que ella lo único que quiere es encontrar su otra mitad, lo que no sabe es si esa mitad será hombre o mujer. Su truculenta historia sigue cuando conoce a un chaval llamado Tommy Gnosis, de quien se enamora, pero él no solo la abandona, sino que encima le roba sus canciones y con ellas se convierte en una super estrella del rock.
Así que Hedwig se pasa toda la película siguiendo ciudad por ciudad la gira de su ex amante, solo que ella y su banda tocan en restaurantes de mala muerte, eso sí, seguidos por una limitada corte de freaks que les adoran.
Ese sería el argumento de lo que Mitchel y Trask iniciaron en 1994 en el Don Hill’s Squeezebox, un bar de drag queens de Nueva York, donde la banda Angry Inch no era otra que Cheater, el grupo que Trask tenía en aquella época. Lo que empezó siendo una apuesta bastante modesta acabó convirtiéndose en una bomba, pasó a Broadway y se hicieron versiones en diferentes ciudades, de hecho todavía hoy se representa. Y por fin en 2001 se lleva a la pantalla gracias al interés de la productora Killer Films (que ya había sido responsable de Velvet Goldmine, entre otras), y dirigida por el propio Mitchel (quien ya había sido premiado por la dirección de la versión teatral, en este caso recibió el premio al mejor director de cine en el Festival de Sundance de aquel año).
La película cuenta con una puesta en escena espectacular, con interpretaciones loables tanto a nivel dramático como musical, y una estética de lo más pop, pero todo ello sin olvidar la esencia de la película, que todos buscamos a alguien que nos quiera y que nos entienda, independientemente de que seas una drag queen rockera o un funcionario gris y aburrido.
A través de una estructura en flashback Hedwig va contando

local a local, y canción a canción toda su historia a lo largo de unos magníficos números musicales que van desde el punk rock más rabioso hasta la dulzura más increíble en un desfile de luces, trajes imposibles y dibujos surrealistas que hacen que su formato sea eso, de lo más teatral.
Fue una pieza que duró poco (en algunos lugares ni siquiera llegó a estrenarse) en nuestras carteleras, pero que debería ser obligatoria para cualquier amante de la buena música, o simplemente del buen cine, sobre todo para aquellos que prefieren la versión original, con esa ambigua voz que John Cameron Mitchel le da a su personaje.

 

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